¿Ha valido la pena?

Estoy convencido de que el mundo está obsesionado en preguntarse lo que no debe en el momento menos oportuno y, como resultado, le terminamos prestando más atención a las cosas superficiales e insignificantes de la vida que a las que verdaderamente deberían ser nuestro norte. 


Pocas son las veces en las que verdaderamente nos detenemos a pensar en lo que va de nuestra vida, analizando todos los momentos importantes y las decisiones que nos llevaron a estar aquí, hoy y ahora. Sin embargo, fieles a nuestra negligencia y funcionando como un motor viejo que nunca enciende sino hasta luego de mil intentos, llega el momento (a veces casi al final del camino) cuando toda persona se hace una sencilla pregunta:

¿Ha valido la pena?

Esa pregunta con la cual buscamos saber si todo lo que hicimos fue suficiente, si todo lo que nos esforzamos finalmente dio fruto, si los sacrificios hechos ahora se nos retribuyen. En concreto, si todo lo que pasamos valió la pena. Todos sin duda hemos cometido errores, todos hemos sacrificado algo, todos hemos dejado ir a alguien, algunos nos privamos de cosas para obtener otras. El problema que yo veo es que a veces nos sentimos mal por las privaciones pero no nos detenemos a pensar en que esas mismas privaciones se convirtieron en lo que hoy somos, pensamos, actuamos y sentimos.

Pero no siempre las privaciones y los sacrificios son sinónimos del éxito. No siempre dejar ir algo hoy significa tener algo mejor mañana, de hecho, lo único que sabemos es que no sabemos nada. Es por eso que en el ser humano debe existir la rectificación, pero esa rectificación no debe darse al final del camino cuando estamos parados sobre nuestro fracaso ni empapados en nuestra desgracia, esa rectificación debe ser diaria, constante, efectiva y oportuna para que de esa forma nunca nos demos cuenta de algo cuando ya es tarde.

Y tú... ¿ya te lo preguntaste? Y no me refiero a si te lo has preguntado o si te lo preguntarás, sino a si lo hiciste HOY. Díme, ¿Ha valido la pena?. El tiempo es indiferente de las experiencias porque, si bien no se pueden tener experiencias sin tiempo, ese tiempo no es uniforme ni usa la misma medida para todas las  experiencias. Una persona puede vivir en 5 minutos lo que otra en 5 años, y ambas forman la misma experiencia.

¿Te ha pasado que leíste un libro y aprendiste algo que no sabías? ¿O viste por la televisión algún dato interesante? Ese conocimiento puede llegar en un instante pero puede quedarse para siempre. Por lo mismo, el ser humano siempre está acumulando conocimientos y tomando decisiones basadas en esos conocimientos y son, a su vez, esas decisiones las que nos llevan a donde estaremos mañana. Por eso, nunca es tarde para hacerse la pregunta que plantea el título, ni tampoco la frecuencia una limitante. Bien pudieras preguntarte a nivel general "¿Ha valido la pena todo lo que he vivido hasta ahora?" como preguntar de manera más específica "¿Ha valido la pena hoy la decisión que tomé ayer?".

Así como las enfermedades que pueden ser erradicadas del todo si las detectamos a tiempo, el error puede ser evitado o su impacto aplacado cuando rectificamos oportunamente, pero para poder rectificar de manera oportuna debe existir un previo análisis. ¡Deja de preocuparte por cosas menos trascendentales! Sustituye un poquito del tiempo en el cual piensas en la moda, en cómo te ves, en el novio, en la novia, en tu programa de televisión favorito o en lo que harás para lograr más likes en tus redes sociales y dedícalo a pensar en si ha valido la pena lo que has hecho hasta ahora.

No hay nada más penoso y agobiante que no poder contestar una pregunta cuando te la hacen, y no porque no la sepas sino porque la respuesta no es la que tú quisieras poder dar. Por eso no dejes que la vida te sorprenda y hazte esa pregunta a diario, examínate a diario, rectifica y cambia a diario si es necesario, de no necesitarlo, sigue en lo que has estado haciendo pero sin dejar de prestar atención a tus pasos.

El mundo puede seguir haciéndose las preguntas menos importantes pero nosotros no somos el mundo, ni el mundo, nosotros. Somos una parte de él que bien puede ser distinta a las demás partes, por eso el mundo no nos define, nosotros lo definimos a él. Pero definamoslo bien, siempre para mejor y que ese sea nuestro norte a partir de ahora.

 Tú, si tú... ¿Ha valido la pena?



Atentamente
Prota Makorrian

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